-Gracias por compartir y dar a este pequeño reino ambulante corazón y alas propias. Bienvenidos-
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ESPECTÁCULOS EN CARTEL


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para jardinera

-Ilustración de Pesare-



ÉRASE QUE SE ERA UNA LINDA JARDINERA
QUE CULTIVABA CON PASIÓN UN JARDÍN DE RISAS.

SEMBRABA SONRISAS,
LAS REGABA CON AGUA DE LUNA,
DEJABA QUE CRECIERAN AL SOL,
Y DESPUÉS RECOGÍA CARCAJADAS

QUE CAEN

EN

CAS
CA
DAS.

(Gracias por tu amor y humor,
felicidad compartida en tu jardín en flor)

ilusa ilusionada

Salgo de ver la última película de Woody Allen con una sensación extraña.

Un halo de negatividad disfrazado de problemas de pareja es el argumento principal. Y la ilusión es la supuesta solución, el alimento básico para (sobre)vivir en el amor.
Personalmente ya no me creo nada con respecto a las relaciones. He vivido tantas situaciones extrañas que ya no me extraña nada y, a la vez, me extraña todo.
¿Cuándo creer? ¿Por qué no dudar? ¿Confiar? ¿Y si esa persona parece ser el hombre/mujer de tu vida –como lo parecieron to@os los anteriores- y resulta no serlo realmente? ¿Para qué arriesgarse de nuevo entregando tu corazón?
Lo sé, lo sé, la lucecita de la ilusión se ha apagado en mí, en cierto modo.
En la película pareciera no haber lugar para la esperanza pero sí para la ilusión. Pero, ¿no es la ilusión la mayor esperanza del ser humano, al fin y cabo? ¿Debemos seguir esperando, con esperanzadora esperanza, comportamientos, actitudes, detalles, por parte de los otros? ¿Debemos seguir dando esperanzas a esos otros sin pensarlo demasiado? Actuar sin pensar, creyendo con ilusión en que la esperanza se transforme en la realidad soñada, ¿es la clave para (sobre)vivir en el amor? ¿Creer, todavía? ¿O creer sin esperar nada a cambio?

Salgo de ver la última película de Woody Allen con una sensación extraña. Y demasiadas preguntas...
¿Creen ustedes que tienen respuestas, mis queridos espectadores? Porque hoy yo, ilusa ilusionada, las necesito.

Conocerás al hombre de tus sueños
(Trailer del título en español)

calascione

La Galería de arte del Pequeño Cabaret Ambulante les ofrece hoy la obra de Colette Calascione (San Francisco, 1971), que combina como nadie el retrato victoriano con el surrealismo. Humor y amor se mezclan en sus pinturas, provocativas, elegantes, oníricas, eróticas y hasta dadaístas. Aquí me he permitido jugar con ellas. Pasen y vean.

Diana, ciega de amor,
pidió a Cupido otra flecha.
Lo que el ojo no ve,
cuando el amor te atrapa,
son las puñaladas por la espalda-

Cada día ella incubó ese amor
bajo sus alas
y se le puso la piel de gallina,
enamorada.
Él se enamoró sin remedio,
abandonó la vida nocturna,
el mundo se le puso del revés,
y al fin tuvo un despertador todas las mañanas-



La niña mariposa
quería ser caballo.
Un día atracó un banco
y, a punta de pistola,
logró dinero para la operación.
Hoy vuela con la crin al viento
y relinchos desbocados-


Ojo de pez,
le llamaban los ciegos de corazón,
que no sabían ver sus alas.
En vez de pez, la paz en el ojo-

solamente ser y sentir


Erika Janunger (Suecia,1979) canta y toca el oboe y el piano clásico desde niña, pero, además, estudió Arte y Diseño en la escuela sueca "Konstfack". De hecho, este cortometraje musical los realizó para la materia de Arquitectura de Interiores y Diseño de muebles uniendo ambas cualidades artísticas, musical y arquitectónica, de una manera deliciosa.

http://erikajanunger.se/

enCierro

Imagen de Juan Romero

Circulando por la vida,
me hiciste vivir en un círculo.
Pero hoy trazo una circunferencia que
se cierra.
Viva, te enCierro en el olvido.
Viva, te enTierro en el olvido.
Yo vivo y tú,
enCerrado en tu círculo,
enTerrado en tu círculo,
al fin me dejas vivir.
Hoy he cerrado un círculo vicioso.
Soy libre de vivir en libertad sin ti.