-Gracias por compartir y dar a este pequeño reino ambulante corazón y alas propias. Bienvenidos-
*

*

ESPECTÁCULOS EN CARTEL


*****************************

D de Diversión

Imagen de Etniezz




No dejamos de jugar porque envejecemos,
sino que envejecemos porque dejamos de jugar.

Oliver Wendell Holmes


*

quizás lo más lindo que leí jamás

(Fragmento de Océano mar, de Alessandro Baricco)




De noche. Posada Almayer. Habitación del primer piso, al fondo del pasillo. Escritorio, lámpara de petróleo, silencio. Una bata gris con Bartleboom dentro. Dos zapatillas grises con sus pies dentro. Hoja blanca sobre el escritorio, pluma y tintero. Bartleboom escribe. Escribe...

Deja la pluma, dobla la hoja, la mete en un sobre. Se levanta, coge de su baúl una caja de caoba, levanta la tapa, deja caer la carta en su interior, abierta y sin señas. En la caja hay centenares de sobre iguales. Abiertos y sin señas.
Bartleboom tiene treinta y ocho años. Él cree que en alguna parte, por el mundo, encontrará algún día a una mujer que, desde siempre, es SU mujer. De vez en cuando lamenta que el destino se obstine en hacerle esperar con obstinación tan descortés, pero con el tiempo ha aprendido a pensar en el asunto con gran serenidad. Casi cada día, desde hace ya años, toma la pluma y le escribe. No tiene nombre y no tiene señas para poner en los sobres, pero tiene una vida que contar. ¿Y a quién, sino a ella? Él cree que cuando se encuentren será hermoso depositar en su regazo una caja de caoba repleta de cartas y decirle:

–Te esperaba.

Ella abrirá la caja y, lentamente, cuando quiera, leerá las cartas una a una y, retrocediendo por un kilométrico hilo de tinta azul, recobrará los años –los días, los instantes– que ese hombre, incluso antes de conocerla, ya le había regalado. O tal vez, más sencillamente, volcará la caja y, atónita ante aquella divertida nevada de cartas, sonreirá diciéndole a ese hombre:

– Tú estás loco
.

Y lo amará para siempre.

biografía sentimental




Con trece años, la víspera de Noche Vieja, su madre le mandó ir a por un racimo de uvas a la frutería de la esquina. Allí encontró a su media naranja y creyó que sería para toda la vida.

Con dieciocho años, buscando unos taconazos para salir por fin la noche de Fin de Año y celebrar con varias copitas de vino el Año Nuevo, en la zapatería del Centro Comercial Las Vides encontró a la horma de su zapato y creyó que sería para toda la vida.

Con veinticinco años, tras muchos fines de año y comienzos de año y años en general bebiendo vino en demasía, en una terapia de grupo de Alcohólicos Anónimos encontró a su otro yo y creyó que sería para toda la vida.

Con cuarenta años, rehabilitada ya de su dependencia al alcohol, tres días después de Año Nuevo, logró un trabajo en la sastrería de un amigo, sita en la Calle Dios Baco número 2, y encontró un roto para su descosido creyendo que sería para toda la vida.

Con cincuenta y seis años, una triste víspera de Noche Vieja, falleció a causa de graves problemas de hígado. El día de su entierro, en el camposanto de las afueras, rodeado de viñedos, encontró a su alma gemela y creyó que sería... para toda la eternidad.

natural bed



Hazme la noche y ven.
Seres naturales.
Cuerpos vivos como troncos.
Nidos que acunan pájaros que nos sobrevuelan.
Hazme el amor.
Somos naturales.
Ramas amantes que se enredan.
Cunas para vidas futuras que nos esperan.
Hazme la noche.
Ven...

Imagen de Shawn Lovell

de cine




Quiero que me quieras como en las películas:
tanto, tanto,
que el corazón atraviese todas las pantallas.

*

♪ ♫ melódico alfabético ♪ ♫




A nthony and the Jhonsons

B en Harper

C esárea Évora

Ch ambao

D jango Reinhartd

E dith Piaf

F rank Sinatra

G oran Bregovic

H enri Salvador

I ndia Arie

J ack Jhonson

K usturica & The No Smoking Orchestra

L ila Downs

L hasa

M arlango

N ina Simone

O livia Ruiz

P ortishead

Q ueen

R egina Spektor

S heila Chandra

T he Gift

U 2

V inicius de Moraes

W ilco

X oel López

Y ann Tiersen

Z é, Tom