-Gracias por compartir y dar a este pequeño reino ambulante corazón y alas propias. Bienvenidos-
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ESPECTÁCULOS EN CARTEL


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ALMAnaque

Texto de Thierry Lenain-


El niño estaba sentado en su isla.
Miraba el mundo y reflexionaba.

Vio las guerras.
Y se dijo que habría que pintar de colores
los uniformes de los soldados,
y de sus cañones y fusiles
hacer ramas para los pájaros
y flautas para los pastores.

El niño vio el hambre.
Y se dijo que habría que atrapar las nubes
con un lazo y hacerlas llover sobre los desiertos.
Y habría que llenar los cauces de los ríos
de agua y de leche.

El niño vio la miseria.
Y se dijo que habría que aprender a sumar,
a restar y multiplicar y después a dividir.
Habría que aprender a compartir el dinero,
el pan, el aire y la tierra.

El niño vio a los poderosos
comer, dar órdenes, proclamar y decretar.
Y se dijo que habría que abrirles los ojos
o expulsarles.

El niño vio el mar
y se dijo que habría que limpiarlo.
Y después sentarse frente a él, sólo para soñar.

El niño vio los bosques.
Y se dijo que sería bueno pasear, aventurarse en ellos
y escribir historias en las que perderse
y después tumbarse sobre la hierba a escucharlas.

El niño vio las lágrimas.
Y se dijo que habría que aprender a abrazarse,
a no tener miedo de los besos.
Habría que aprender a decir te quiero,
aún sin haberlo escuchado jamás.

El niño levantó la cabeza.
Vio la luna, con una bandera plantada en su frente.
Y se dijo que habría que arrancársela
y después pedirle perdón.

El niño miró el mundo
por última vez desde su isla.

Y entonces, decidió nacer.




FELIZ 2009

Un nuevo calendario con alma, un ALMAnaque.
Un año que nace con buenos deseos.
Porque todos somos ese niño.

perdido y encontrado

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.

Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.


-Wislawa Szymborska-
(Versión de Abel A. Murcia)




INTERIOR/ NOCHE. CUARTO DE ÉL

La cámara enfoca una vieja radio en la que suena Guilty, de Al Bowlly. Se abre el plano y vemos que la radio está sobre una mesa de escritorio, frente a una ventana. Ante la mesa, de espaldas, un hombre escribe algo. La cámara sube por encima de su cabeza y enfoca la ventana. Fuera, sopla el viento y llueve torrencialmente. Nubes grises en el cielo. La cámara regresa al hombre, de espaldas. La única luz pertenece a un lamparita -ténue, sobre la mesa del escritorio- que reina en la oscuridad del cuarto. El plano se centra entonces en el papel que escribe el hombre. Podría ser una obra de teatro. Vemos un título, “Muertos por toda la eternidad”, y el que parece un diálogo entre dos personajes: ÉL y ELLA. La cámara recorre el papel hasta dar protagonismo a la mano que dibuja letras sobre él. La mano se para de pronto. La tinta de la pluma ha dejado de salir. El hombre agita la mano compulsivamente. Esta imagen se enlaza con la siguiente secuencia, que sucede a modo de flashback.

EXTERIOR/DÍA. PLAYA

Se ve la misma mano, plano sobre plano, agitando algo, pero el fondo cambia al igual que el objeto; ahora un sonajero. Se escuchan risas sobre el sonido del mar y las gaviotas. El plano se abre y vemos al hombre de espaldas, sentado en la arena, y junto a él una mujer, tumbada. Están vestidos. El día es soleado, pero invernal. Mientras el hombre toca el sonajero ella canta algo, parece una melodía infantil. Al terminar, él para de tocar, deja caer el sonajero y le hace cosquillas en el vientre a la mujer. Cae sobre ella. Ríen, juntos. El hombre se levanta y le ofrece la mano.

HOMBRE: ¿Bailamos, señorita?

Vemos un primer plano de la mujer, que sonríe. Sobre esta imagen, la voz de él, que empieza a tararear Guilty. Ayuda a la mujer a levantarse y comienzan a bailar.

La cámara les deja así, jugando, y sube por encima de sus cabezas mostrándonos el mar, el horizonte infinito. De fondo, el tarareo, que se va mezclando con la canción original. Se escucha la voz del hombre:

HOMBRE: Gracias por devolverme al niño que llevo dentro.

Cesa la música. Silencio. Habla la mujer. Mismo plano del horizonte.

MUJER: Ya, pero preferiría que ese niño pudiera amarme como un hombre. Sin ella...

Silencio total. La cámara baja hasta enfocar el sonajero, casi en la orilla, abandonado entre la arena. Fin del flashback.

INTERIOR/NOCHE. CUARTO DE ÉL

Plano desde la entrada. Visión global del cuarto, con muebles pero sin vida, vacío de objetos y personas. La luna llena, enorme, ilumina la estancia desde el fondo, tras la ventana que, entreabierta, hace bailar la cortina blanca y cantar al viento. La cámara va hacia la mesa del escritorio, donde sólo hay un papel. Parece una carta. Se oye la voz del hombre, leyendo; es interrumpido antes y después por el agudo ulular del viento.

VOZ EN OFF DE HOMBRE: ... no quería hacerlo así, a través de una carta, pero sabes que siempre se me ha dado mejor escribir que hablar, y más cuando se trata de sentimientos... Es cierto que ella me ha devuelto la ilusión por la vida, sonrisas compartidas, juegos, sueños, pero quiero que sepas que no lo hago por ella; lo hago por nosotros. Por ti. Por mí. Ha de morir nuestra infelicidad, no nosotros con ella...

La voz del hombre es interrumpida por el tintineo de una llaves y una puerta que se abre y se cierra.

INTERIOR/NOCHE. SALA DE ELLA

La secuencia anterior se entrelaza con ésta con el mismo sonido cerrando una puerta. Suena Minor Swing, de Django Reinhardt. Desde atrás, la cámara enfoca al hombre, desnudo, tumbado sobre un sofá malva. Vemos tan sólo su coronilla y la parte izquierda de su cuerpo. La cámara sube por su hombro derecho. Vemos a una rana de peluche que parece mirarle, sonriente, desde el otro lado del sofá. El hombre da golpecitos sobre su pierna al ritmo del swing. Parece muy feliz. Se oye una cisterna y una puerta que se abre. El hombre gira su cabeza hacia la derecha y la cámara se echa atrás, abriendo el plano. Entra la mujer, desnuda; y se acerca al hombre, que sigue tumbado. Le besa en los labios y le susurra algo al oído.

MUJER: ¿Bailamos, señorito?

El volumen de la música sube al igual que la cámara, que asciende hasta el blanco techo del cuarto, donde se proyecta la palabra FIN.



warhol



En mis años de trabajo en una biblioteca viví tantas historias entrelazadas, entre líneas, marcando páginas de amor y humor de estantería en estantería...

La más graciosa sucedió cuando la pequeña Mafalda -directa desde la sección de cómics- acabó dentro de una lata de sopas Campbell -en la sección de Arte- y se bebió todo el contenido. Pocos saben que fue ahí donde comenzó a odiar dicho alimento. Tras el empacho warholiano.



Sirva este espectáculo como homenaje a Quino y a un amigo muy querido, desconocedor del mundo Mafaldil e infantil en general.
Para ti, Antonio, y por el niño que llevas dentro.



star wars

Queridos espectadores, hace unos días mi admirado Ñoco le Bolo me hizo una petición, que permitiera actuar en el cabaret a un simpático muchachito rubio llamado Corey Vidal. Y como el chico es bueno... voilá, aquí le tienen. Disfruten de su arte con este montaje audiovisual:

NOTAS:
Las cuatro bellas y divertidas voces que cantan a capella pertenecen al grupo cómico Moosebutter, de Utah. Si pinchan AQUÍ, accederán al making of del vídeo.

un latido más



ME HALLO VIVA EN EL MARCO DE LA PUERTA,
EN EL ALFÉIZAR DE TU VENTANA,
PERO, INVISIBLE PARA TUS OJOS,
ME SIENTO CAMALEÓN,
MIMETIZADA EN TU CORAZÓN,
SIN SER VISTA,
DIFUMINADA.


TAL VEZ CREAS QUE SOY,
TAN SOLO,
UN LATIDO MÁS.