Tal vez por eso me encanten las ranas.
Mi cartera es una rana. Los portavelas tienen contorno de ranas que se iluminan al encenderlos. En las habitaciones hay ranitas incluso colgando de las lámparas, dispuestas a saltar en cualquier momento. En la sala también. ¡Hasta tengo una pescando, hecha de papel maché!
De plástico, de peluche, de cerámica... Ranas por doquier. Ayer mismo, mi encantadora amiga mademoiselle Muriel me regaló una preciosa ranita hecha... ¡con un pistacho!.
Por eso, hoy quiero dedicarles este espectáculo. A ellas, a las SobeRanas ranas. A sus pies, majestades. Mmm, digo, a sus ancas (de rana, claro).
Y, por supuesto, y ya que esta noche acaba el 2007 y es un momento especial para que se cumplan deseos, quiero dedicar el espectáculo de hoy a esa "rana-príncipe" que aún me tiene que conquistar, a esa "rana-príncipe" a quien tengo que despertar, con un beso, de su encantamiento de soledad.
Hasta ahora sólo he conocido a príncipes... que me han salido rana.
¡Y estoy ya un poco cansada de tener que decirme eso de "Sana, sana, culito de rana", digo, "Sana, sana, corazoncito de rana"!

¡Croac! Va por ustedes.
Y feliz 2008 repleto de deseos cumplidos.
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* Las ilustraciones son "French frog", de Julie Cerise, y "Frog prince", de Milly Jane *


Se encienden las caras de los niños cuando juegan...
















