-Gracias por compartir y dar a este pequeño reino ambulante corazón y alas propias. Bienvenidos-
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ESPECTÁCULOS EN CARTEL


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insomnia: espectáculo para sonambulistas II


"... La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta
del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello
dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo
está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se
calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va
adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas
(rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se
aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo,
hasta entrar en el Cielo" .

De nuevo el insomnio se ha apoderado de mí esta noche. No sé si les pasa, pero a veces los pensamientos me atrapan en una cárcel de tiza blanca de la que no consigo liberarme hasta casi entrada la aurora. Me sobrevienen preguntas como piedritas: qué he hecho, qué he dicho, qué debería de haber hecho, qué debería de haber dicho; qué haré mañana, qué dentro de un año, de cinco, de veinte... No, no pienses tanto, me digo. Duerme. Pero la mente no quiere; anhela el despertar constante, suplica que cada pieza del engranaje pensador se mantenga en funcionamiento, planteando dudas, hipótesis, sueños y variados qué.
Queridos espectadores, supongo que el oficio de artista requiere de esas ensoñaciones, de la eterna duda, de los miedos, de las preguntas -to be or not to be, that's the question- de las conjeturas sin certezas.
A veces desearía vivir más tiempo en el día, en la realidad latente, en el consciente. Ser realista, práctica. Estar más en el presente que en el pasado, más en la Tierra que en el Cielo. Pisar la Tierra. A veces. Algunas veces. Pocas veces.

Pero sólo
lo consigo
cuando
juego
a
la
rayuela

TIERRA

segunda carta para un admirador

Cuando estabas conmigo los otros seres, simplemente, pasaban. Recuerdo la música de jazz despertándonos por las mañanas, tu risa de estruendo y los besos, tiernos e intensos, sobre la almohada. Peces rojos, de rojo fuego rojo, saltaban entre mis piernas y las húmedas sábanas. Resbalaba el calor por cada resquicio de la alcoba malva. Recuerdo el amor subiendo y bajando, escurriéndose entre las almas. Recuerdo las caricias de piel, la maraña de tu pelo, las palabras susurradas.

Tú jugaste a no estar solo.

Yo a creer que te quedabas.
Guardaré mi corazón, por si decides volver, en esta cárcel de plata.

el peor espectáculo del mundo

La niña del vestido rojo tiene miedo.
Se preocupa más por su madre Tierra que “la gente importante que manda en el mundo”, como dice ella.
La niña del vestido rojo tiene miedo a perder el verde y el azul del planeta.
Teme que todo se transforme en gris oscuro, humo de polución envolvente.

Los niños son especialmente vulnerables a los efectos de la contaminación atmosférica por varias razones: respiran más aire (su frecuencia respiratoria es mayor y hacen más ejercicio físico), están más expuestos a la contaminación (están al aire libre más a menudo) y pesan menos (por lo que la relación entre dosis de exposición y peso corporal es mayor). Numerosos estudios sobre calidad del aire y salud infantil indican que los niveles de contaminación inciden muy negativamente en la salud de los niños, y se traducen en aumentos de ingresos hospitalarios e incluso aumentos de mortalidad en menores de 10 años.

Todos somos esa niña del vestido rojo, pero, a veces, parece que sólo ella lo sabe.

a quoi ça sert l'amour?

Mes estimé espectateurs, tengo el placer de inaugurar la pequeña sala de proyecciones de este mágico cabaret. Durante la sesión de hoy podrán disfrutar de un filme de Louis Clichy, cuya banda sonora está interpretada, magníficamente, por Edith Piaf y su enamorado griego Theo Lambukas, al que ella misma llamaba Theo "Sarapo", expresión que, por cierto, significa “te amo” en griego.
Ocupen las cálidas butacas y... voilá!
C'est cinéma.
C'est amour.

camerinos en el mar

Hace tiempo, el decoro obligaba a los bañistas (mujeres, principalmente) a cambiarse de ropa en las cabines o casetas de baño, biombos de colores que les protegían de las curiosas miradas. Estas casetas se introducían, en ocasiones, en el mismo mar.

Durante todo el siglo XIX el baño de mar, desde que empezó a ser prescrito médicamente, se tomaba en centros especializados y establecimientos de curas termales. Pero incluso cuando dejó de ser una práctica medicinal para convertirse en una práctica asociada al descanso y a la diversión, el ir a bañarse no significaba ponerse un bañador y lanzarse al agua, sino que implicaba toda una colección de variopintos accesorios (corsé, albornoz de baño, calzado blando y gorro), todos ellos ideados para combatir el pudor. Así, el bañista tenía que introducirse en casetas móviles, sumergibles en el agua a una altura conveniente, y una vez en el mar permitir que el agua penetrase por las planchas de madera.

Un poco más tarde, las recomendaciones con respecto a los baños en el mar eran de esta índole:

Está recomendado no permanecer más que de cinco a diez minutos, secarse enseguida y ponerse ropa seca. Para secarse es recomendable pasear. Reposar dos días y luego tomar un baño a despecho. El mar debe de ser usado con inteligencia y discreción.
No es recomendable zambullirse en el agua sin una preparación previa, primero hay que mojarse la cabeza, a veces incluso lanzarse por encima de la cabeza uno o dos cubos de agua antes de entrar en el mar. Estos baños de mar, tomados así durante un periodo de entre veinte y treinta días en la estación más cálida del año, pueden entrañar una completa puesta en forma.”


Curiosidades aparte,
qué lástima que ya no se usen estos camerinos de mar, con olores a sal y colores varios.
Disfruten del baño mientras dure el buen tiempo.

mon petit julius

La niñez de los Marx estuvo marcada por la pobreza: "En Navidad no teníamos árbol, sino sólo una rama en la que cada uno colgábamos nuestros calcetines y encontrábamos media naranja como regalo. Harpo solía patinar en Central Park con un solo patín. Cuando tía Hannah guisaba, lo hacía con la misma cacerola que utilizaba para lavar la ropa y creo que había casi el mismo alimento en un caso como en otro".
El pequeño Julius quería ser médico, algo impensable dada la pobreza de la familia. Le gustaba leer y los domingos cantaba de soprano en el coro de la iglesia de la Avenida Madison, aunque tan angelical comportamiento no impedía que realizase golferías tales como timar a los suyos. Su madre le daba cinco peniques para pan y una barra del día anterior costaba cuatro. Julius compraba pan duro y lograba así para él un dinero extra.
Su primer trabajo serio fue como oficinista. Su jefe le despidió porque cuando él no estaba, se ausentaba. Probó fortuna en el vodevil y en su primera gira le prometieron cuatro dólares semanales, más la pensión. Para su desgracia, el empresario desapareció con todo el dinero, por lo que Groucho tuvo que vender su traje para pagar la pensión y volver a casa en carromato.
Julius copió de otro comediante el llevar un puro como apoyo de sus escenas y, por casualidad, ideó un hilarante caminar. "Durante una representación, sentí ganas de divertirme y empecé a andar de una manera rara. La conservé porque al público le gustó".
Vinieron luego su levita, su enorme bigote pintado y su nombre de guerra, Groucho. El monologuista Art Fisher le endosó el apodo porque decía que hablaba emitiendo gruñidos.

En 1977 nacía, en un bello lugar junto al mar, una soñadora niña bautizada ahora como madame Vaudeville. El 19 de agosto de ese mismo año, a la edad de 86 años, Julius Henry Marx fallecía en la ciudad de Los Angeles. "Perdonen que no me levante" es la frase que se le atribuye en su epitafio, aunque, según su biógrafo, él había pensado para su tumba
"Nunca besó a una chica fea".
Ayer se cumplieron 30 años desde el fallecimiento de este artista, compañero admirado.

Qu'il repose en paix.

lunáticos artistas

Él habitaba junto al mar.

Salió en su barca una noche de niebla
y pudo admirarla por primera vez.

Ella se desvanecía entre las aguas,
esperando a que naciera el amanacer.

Desde entonces, el marinero la idolatra.

Cada noche navega para verla marchar,
difuminada en el líquido espejo, al alba.

Crepuscular luna nueva.
Puesta de luna.
Ocaso en el mar.



Permitan que comience esta noche dedicando este petite conte de fées, escrito en un momento de inspiradora holganza, a las creencias lunáticas. Es bien conocido que el influjo de la energía lunar en las personas, principlamente en los artistas, crea diversos estados anímicos.
Pero han de saber que existe una fase -que se corresponde con la llamada Luna gibosa- en que el Sol ilumina tres cuartas partes de la cara lunar visible desde la Tierra. Esta Luna, que tiene lugar cuatro días antes de la Luna llena, tiende a unir, a conectar a los seres; anima a la comunicación con los otros. Favorece un buen momento para las relaciones, que se tiñen de esperanza, y hace que se tengan las ideas claras, propiciando que las iniciativas de trabajo tengan óptimos resultados.
Es la fase lunar inspiradora de los artistas, siempre que no se pierdan en sueños y tengan la energía conveniente para concretar sus ideas.
Ya saben, mes amis, ... esta noche, admiren la Luna por un instante y sueñen bien.

intermedio

Où tout change tout d'un coup
Où la tête comprend tout
Le cœur se remet debout
...en attendant à l'amour

cuaderno de instantes olvidados



Viejas fotografías, sucesión de efímeros momentos que conforman las percepción de una artística existencia... La historia del kabarett detenida, atrapada en esa especie de ámbar, con toques de gris y sepia, que alguien, hace tiempo, en Berlín, París o Chicago, recopiló para crear este libro mágico, este cuaderno de instantes olvidados.

instrucciones para actuar, parte tercera



Con este tercer fascículo no pretendo más que facilitarles las cosas a la hora (nunca mejor dicho) de poner sus relojes en hora. Éstas son las instrucciones para dar cuerda al reloj de Cortázar. La duración del espectáculo depende de ustedes...

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte, si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

flores en el camerino

Bon jour, mes spectateurs aimés!
Cuando la encantadora Anne Tatou, amiga y vidente, carece de tiempo para aconsejarnos a mi troupe y a mí, me dedico a confiar en las sabias palabras de Osho, maestro zen a quien muchos conoceréis, poseedor de un Tarot propio, a través del cual cultiva su misticismo y transmite su filosofía: la actitud del zen ante la vida, sensible de ser interpretada según el devenir de acontecimientos que la existencia nos depare, pero en cualquier caso siempre positiva, abierta al disfrute y la celebración.
Pues bien, ayer noche –y en repetidas ocasiones en los últimos días- tuve la fortuna de revelar a mis ojos esta suerte de carta: Florecimiento, Arcano Menor del Arco Iris, palo que representa la unión de la tierra con el cielo, la materia y el espíritu.





Permitan que comparta con ustedes la reflexión que conlleva tal imagen, ya que se refiere a mí en estos momentos vitales y contiene unas bellas y motivadoras palabras:

La Reina del Arco Iris es como una planta fantástica que ha llegado a la cima de su florecimiento y su colorido. Es muy sexual, muy vital y llena de posibilidades. Chasquea sus dedos con la música del amor, y su collar con los signos del zodíaco está puesto de tal forma que Venus descansa sobre su corazón. Las mangas de su vestido contienen semillas en abundancia, las cuales, cuando sople el viento, se esparcirán para echar raíces donde puedan. A ella no le importa si caen en la tierra o en las rocas; simplemente las esparce a todos lados en celebración profunda de vida y amor. Las flores caen desde arriba, en armonía con su propio florecimiento, y las aguas de la emoción ondean juguetonamente debajo de la flor sobre la que se sienta.
Puede que ahora mismo te sientas como un jardín florido: regalo de bendiciones que vienen de todas partes. Da la bienvenida a las abejas, invita a los pájaros a beber de tu néctar. Esparce tu gozo alrededor y compártelo con todos.


Et voilà
! Compartido queda, pues. Confío en haber despertado su curiosidad con respecto a Osho. Descúbranle. Y que continúe el espectáculo.

instrucciones para actuar, parte segunda

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.


Esta es la segunda entrega del espectáculo Instrucciones para actuar, con título de Cortázar: instrucciones para llorar. De corazón deseo que las sigan, únicamente, en actuaciones dramáticas de índole artístico y nunca, o en escasas ocasiones, en la vida cotidiana.

instrucciones para actuar, parte primera

Me permito proporcionarles, en esta ocasión, una serie de instrucciones para actuar; aunque podría decir para vivir, ya que la vida es el mayor espectáculo de todos. Me complacería que las leyesen ya que, aunque no han nacido de mis quiméricas divagaciones, pues pertenecen a la inventiva del maestro Cortázar (Historias de Cronopios y de Famas), son a la par divertidas y singulares.
Estas instrucciones para cantar les servirán en sus actuaciones más musicales.
Canten, pues.

Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese.
Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo.
Después compre solfeos y un frac y, por favor, no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.

artistas, compañeras

Queridos espectadores, me dispongo hoy a ofrecerles algunas pequeñas anécdotas sobre el mundo del cabaret y sus protagonistas de antaño, compañeras inolvidables y musas inspiradoras. Con ellas les dejo:



greta
Fue una bailarina de cabaret quien atrajo a Greta Garbo 'al garito más salvaje del lesbianismo berlinés: el cabaret del Ratón Blanco', escribe Diana McLellan, quien añade: 'pero otra mujer excitante hizo mucho más... Era una joven madre, de pelo negro, piel blanca, una atrevida, mundana y sexualmente voraz chica de veintitrés años, feliz de poder llevar a Greta por aquel nuevo mundo de bares de gays y lesbianas'. Esta joven era Marlene Dietrich, que interpretó delante de Greta un tango marcadamente sensual y sexual.

marlene
Desde su temprana adolescencia Marlene Dietrich encaminó sus pasos hacia el mundo del show-business, trabajando en espectáculos de cabaret. Su nombre artístico estaba formado por las dos últimas sílabas de sus nombres de pila, Marie Magdalene. Y, por si desconocen tal detalle, su apellido significa “ganzúa” en alemán.

josephine
Josephine Baker fue famosa como bailarina y cantante de espectáculos de variedades y cabaret. Después de pasar una prueba en un local de vodevil, empezó a trabajar de forma ininterrumpida en el escenario. A los 13 años ya estaba casada, pero fue de un guitarrista de blues llamado Willie Baker, su segundo marido, de quien tomó el apellido artístico.

entre actos

Últimamente ocupo mis momentos de ocio -en el camerino, en los descansos entre actos- en lecturas místicas, de elevada espiritualidad y útiles para la reflexión.
Rescato aquí una frase para que cavilen, mientras toman un tentempié en el ambigú de mi pequeño cabaret, al menos durante un instante.
Disfruten y coloreen sus vidas con tonos bellos. Les veo en el patio de butacas.

"La actitud es el pincel con que la mente colorea nuestra vida.
Y somos nosotros quienes elegimos los colores".



cuento para soñadores

Persigue tus sueños -

le dijo una voz como el susurro del viento.

Salió de la casa en plena noche,

camisón al aire de Invierno,

y alcanzó la escalera la niña,

feliz de soñar con la Luna

y contarle, al fin, sus secretos.

miedo escénico


Hay miedos que atan, paralizan.

Le dejan a uno ahí parado, inmóvil, incapaz de dejar caer letras de sus labios o de mover alguna parte de su inerte cuerpo.

Hasta el alma duerme, repleta de miedo interno.

Pero hay que huir de los miedos, vencerlos con armaduras anti-verguenza, anti-ridículo y anti-fracaso; con valor armado de esperanza, confianza y de un ejército de sueños.

Sin miedo habrá almas más libres.
Almas sin miedo escénico.

si no tuviera que actuar....








carta para un admirador

Agora que o silêncio é um mar sem ondas,
e que nele posso navegar sem rumo,
não respondas
às urgentes perguntas
que te fiz.
Deixa-me ser feliz
assim,
já tão longe de ti como de mim.

Perde-se a vida a desejá-la tanto.
Só soubemos sofrer, enquanto
o nosso amor
durou.
Mas o tempo passou,
há calmaria...
Não perturbes a paz que me foi dada.
Ouvir de novo a tua voz seria
matar a sede com água salgada.

Súplica, de Miguel Torga

hilo argumental

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.


Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Reseña de Madame Vaudeville:
leed Volver, de Jaime Gil de Biedma.


ángeles entre nosotros

Mis queridos espectadores, quiero hacerles hoy una confesión de camerino, aquí, en “petit comité”, tras las íntimas bambalinas: Me siento afortunada.
He tenido la suerte de poder descubrir y querer, en este teatro de la vida, a algunas de las más bellas almas del espectáculo vital, seres que pululaban solitarios y de pronto, junto a mí, comparten su risa, su llanto, su ilusión y su sueño. Éste es un homenaje, pequeño pero sincero, a todos esos amigos que me ayudan, me aconsejan y me cuidan bajo este telón del mundo. Permítanme que sea a ellos a quienes dedique la actuación de hoy, al igual que a toda la gente que, como dice la canción…

Gente que pide por la gente (…)
gente que da la vida, que infunde fe,
que crece y merece paz.
Gente que se funde en un abrazo en el horror
y que comparte el oleaje de su alma.
Gente que nos renueva la pequeña esperanza
de un día vivir en paz.
…para vivir así, en miradas transparentes,
recibir su luz definitivamente.
Nubes van y van y van pasando,
pero aquella luz nos sigue iluminando.
Qué fresca es la sombra que ofrecen.
Qué limpia el agua dulce de sus miradas.
Es por ti que empiezo un nuevo día.

Hay ángeles entre nosotros.



actriz abandonada por su espectador...

"Recuérdame" - suplica la Dama Drama.

Recordar

Del latín re-cordis: volver a pasar por el corazón.

la isla de las emociones

Damas y caballeros, tengo el gusto de presentarles hoy el primer cuento del espectáculo que tiene por nombre "Ficticia", en esta ocasión con guión de Jorge Bucay.
Les dejo, pues, con este cabaret isleño, reino donde el Amor moró hace muchas nubes.

Porque el Tiempo todo lo cura...



Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio... Todos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila y hasta previsible.
A veces la Rutina hacia que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento llamó a reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:
-Tengo una mala noticia para darles: La isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
-¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El Conocimiento repitió:
-La isla se hunde.
-¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
-El Conocimiento casi nunca se equivoca -dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
-¿Pero qué vamos a hacer ahora? -se preguntaron los demás.
Entonces, el Conocimiento contestó:
-Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
-¿No podrías ayudarnos? -preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
-No -dijo el Conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:
-¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que como no es tonto ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero... Todas... salvo el Amor. Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
-Dejar esta isla... después de todo lo que viví aquí... ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh... compartimos tantas cosas...
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra... y acarició cada rama...
Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
"Quizá la isla se hunda por un ratito... y después resurja... ¿por qué no?"
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible...
La isla se hundía cada vez más... Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta... Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él. Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla... y se arrastró por la arena... y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que otrora fue enorme... Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada...
Y la isla se hundía cada día un poco más... Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño...
-Después de tantas cosas que pasamos juntos... -le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua. Recién en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra...
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros lo comprendiera y lo llevara. Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
-Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote...
Y la Riqueza le contestó:
-Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento... -y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor se quedó mirando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florcitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención. El Amor se estiró un poco y gritó:
-¡Vanidad... Vanidad... llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:
-Me encantaría llevarte, pero... ¡tienes un aspecto!... ¡estás tan desagradable... tan sucio y tan desaliñado!... Perdón, pero creo que afearías mi barco -y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al
Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
-Tristeza, hermana -le dijo-, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo... ¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:
-Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste... que prefiero estar sola -y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, la isla iba a hundirse en el mar hasta desaparecer. Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final... De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:
-Chst-chst-chst...
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos. El Amor se sorprendió:
-¿A mí? -preguntó, llévandose una mano al pecho.
-Sí, sí -dijo el viejito-, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.
El Amor lo miró y quiso explicar:
-Lo que pasó fue que yo me quedé...
-Yo entiendo -dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase-, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
-Nunca volverá a existir una isla como ésta -murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito lo contradijera y le diera alguna esperanza.
-No -dijo el viejo- como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido. Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:
-¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Todos los demás no comprendían que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es...
La Sabiduría lo miró a los ojos largamente y dijo:
-Él es el único que siempre es capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo.

come into my dream




COME INTO MY DREAM

-BLUE AND WARM-

IT’S
SUMMERTIME

-WARM AND BLUE-


de estreno


Ver el Cielo de Verano
es Poesía, aunque no esté

en un Libro-
Los verdaderos Poemas huyen.


Es Verano y estoy de estreno.
La calma de estos días de asueto es, para mí, inexistente, dado el ritmo de la profesión, que conlleva una agenda repleta de actuaciones vitales en estas fechas estivales.

Es Verano y estoy de estreno. Estreno blog.
Este pequeño cabaret comienza la función para todos ustedes.
Voilá!
Nota: El breve poema que ilustra la imagen es de Emily Dickinson.

elenco de actores

Imagen de Narcis Virgiliu


Los hombres
somos algo de arcilla que desea
y que un día de sol, cerca del mar,
casi tocando el mar,
se detiene, se echa
para morir y el decorado sube.


Madames et monsieurs, señoras y señores, con estos versos de Gala tengo el gusto de darles la bienvenida a este escenario sin igual, a mi pequeño cabaret ambulante virtual en el que podrán disfrutar con espectáculos de varietés y otras artísticas sorpresas. Y como la vida es un escenario gigante... pasen y vivan.